Inaugura Museo Iconográfico del Quijote sus exposiciones para el Cervantino con un tríptico de exhibiciones que integra fotografía, gráfica e instalación escultórica. La inauguración se realizó este martes en el marco del programa de artes visuales del 54 Festival Internacional Cervantino, con el Museo Iconográfico del Quijote (MIQ) como sede en Guanajuato.
La nueva cartelera del MIQ reúne tres propuestas: La noche que me tragué a mi abuelo, En trámite y Extrañar el mundo. La primera corresponde al artista francés radicado en México Bruno Fourure, y se presenta como una muestra de gráfica, pintura y arte objeto. En trámite, en tanto, es una instalación escultórica del guanajuatense Ramsés Ruiz. Finalmente, Extrañar el mundo reúne una antología fotográfica con acervo de la colección Cultura Sor Juana.
La ceremonia inaugural estuvo encabezada por Onofre Sánchez Menchero, director del Museo Iconográfico del Quijote; Magdalena Zavala Bonachea, directora general de Museos, Artes Visuales y Exposiciones de la Secretaría de Cultura; y Romain Greco, coordinador general del Festival Internacional Cervantino. También asistieron Osvaldo Chávez Rodríguez, director de Extensión Cultural de la Universidad de Guanajuato; Paola Rebollo Huitrón, directora de Cultura Sor Juana; y Rebeca del Carmen Valadez Hegler, directora de Formación Integral de la Secretaría de Educación de Guanajuato.
Al enmarcar las exposiciones, Romain Greco señaló que esta edición del Cervantino sostiene un diálogo con Francia: “Son propuestas muy distintas entre sí, pero que tienen algo en común: nos hablan de la memoria, el paso del tiempo y la manera en que miramos nuestro entorno”. Por su parte, Magdalena Zavala destacó el trabajo colaborativo de 14 instituciones involucradas en la construcción del programa de artes visuales del FIC.
Tras la declaratoria inaugural, el recorrido comenzó con Extrañar el mundo, que presenta 41 imágenes en blanco y negro organizadas cronológicamente en los mediados del siglo XX, periodo en el que Francia consolidó la fotografía como expresión artística. Paola Rebollo expresó: “La fotografía habita ese intervalo que vuelve visible lo cotidiano y, al fijarlo, lo transforma en memoria”. La muestra integra diversas miradas: observación de la calle y construcción del retrato, geometría de la ciudad moderna y gesto espontáneo, fotografía humanista, fotoperiodismo y el registro de una sociedad que aprendía a reconocerse en imágenes.
Con casi medio centenar de piezas, La noche que me tragué a mi abuelo es la exposición de mayor extensión del ciclo. La propuesta parte de la rememoración de los antepasados de Bruno Fourure —entre quienes hubo combatientes de la Primera Guerra Mundial— y se despliega en una ensoñación visual que combina ternura, exuberancia plástica y virtuosismo gráfico, en un ambiente que transita entre lo onírico y lo cotidiano.
Finalmente, En trámite, de Ramsés Ruiz, se presenta como una instalación escultórica de gran formato que plantea la idea de Jesús como víctima de las demoras de los procesos administrativos. Recubierta por completo con pasto artificial, la pieza invita a la participación del público: los visitantes pueden sentarse frente a frente con el protagonista.
Las tres exposiciones —La noche que me tragué a mi abuelo, Extrañar el mundo y En trámite— permanecerán en exhibición en el Museo Iconográfico del Quijote hasta el 3 de febrero de 2027.